¿Te gustaría aprender inglés pero no sabes ni por dónde empezar? Es normal que, además, quieras meter el turbo y hacerlo cuanto antes, sobre todo para que tu padres/profesores/parejas/hermanos mayores dejen de bombardearte con frases del tipo…
“¡Saber inglés es cada vez más importante!”
“Ponte las pilas, sin inglés no vas a ningún sitio”
“Te lo piden ya para cualquier trabajo”
Sería genial enchufarse un USB en la cabeza, darle al botón de actualizar sistema, echarte una siesta y despertar siendo Shakespeare justo para la hora del té. Pero como hoy en día esa posibilidad suena más a Matrix o a Black Mirror que al mundo real, la alternativa es echarle horas e ir aprendiendo a buen ritmo, sin prisa pero sin pausa. Aprender inglés es más fácil de lo que crees: la clave es ser constante y dedicarle un ratito cada día.
Para que no se convierta en un suplicio, una de las posibilidades es cambiar el chip y empezar a hacer en inglés cosas que hasta ahora hacías en español. ¡Pero hay muchos otros métodos! Hoy te los contamos todos para que vayas implementándolos poco a poco. Y así, a pico y pala, mejorarás a lot sin casi darte cuenta. ¡Vamos allá!
La organización y la planificación son claves para mejorar en cualquier ámbito de la vida, y aprender inglés no es una excepción. Una muy buena idea es decidir cuánto tiempo vas a dedicarle y marcarte unas metas mensuales, por ejemplo…
Mes 1:
Y así sucesivamente, intentando mejorar tus cifras mes a mes.
Lo que toda la vida se ha hecho en bares ahora lo puedes hacer en internet: quedar con un grupo de gente o con una persona para hablar o chatear en inglés y así practicar tu pronunciación o tu escritura.
Páginas webs como Speaky o Easy Lenguaje Exchange te abren un mundo de posibilidades en el que siempre hay alguien conectado para enseñaros idiomas mútuamente.
Piénsalo: posiblemente tu pareja o la mayoría de tus amigos y conocidos están en tu misma situación. ¿Por qué no empezáis a hablar en inglés, aunque sea un ratito cada día? Juntos será mucho más fácil y divertido, como un juego, y antes de que os deis cuenta habréis mejorado un huevo (an egg).
Además, podéis corregiros los unos a los otros y debatir sobre cuál es la mejor manera de decir algo, y si alguien del grupo tiene buen nivel y puede daros algún consejo o guiar el debate, mejor que mejor… ¡luego le invitáis a unas cañas y listo! 😉
Empieza haciendo una lista de las 100 palabras que más utilizas en tu día a día. Y luego, en un cuaderno o en un Word, escribe al lado su equivalente. Haz esto cada semana, y en dos meses y medio habrás aprendido 1000 palabras nuevas. Fácil, ¿no?
Puedes rematar la jugada formando frases que tengan sentido con todas ellas y chequeando que la estructura es correcta con Google Translator. Así, crearás frases muy sencillas y útiles para situaciones cotidianas. Enhorabuena, acabas de matar dos pájaros de un tiro (o como dicen por aquí, two birds one stone).
Un clásico para aprender fonética y pronunciación. Al principio te costará un poco, pero cuando te quieras dar cuenta lo que se te hará raro será volver a ver las pelis dobladas. ¡Ya verás!
Con este pequeño truqui irás interiorizando la pronunciación y quedándote con un montón de frases y palabras que podrás empezar a utilizar desde ya.
¿Cuántas canciones escuchas en inglés al final del día? ¿Te has parado alguna vez a ver qué dicen, o te limitas a tararearlas en un nuevo idioma exótico inventado por ti? ¡Tranquilo, todos lo hemos hecho alguna vez!
Pero si en lugar de eso empiezas a leer las letras en plan karaoke, las vas interiorizando e imitas la pronunciación de cada estrofa como si fueras un CD, pronto serás un clon vocal (al menos en lo que a fonética se refiere) de tu artista favorito.
Los podcasts nunca han estado tan de moda. Tanto, que incluso el gigante Spotify se está metiendo a trapo en el negocio. Puedes hacer dos cosas: o escuchar podcasts directamente en inglés, lo que es posible que te quede un poco grande si van dirigidos a la comunidad angloparlante, o escuchar podcasts para aprender inglés, con pequeñas píldoras que podrás escuchar en casa o de camino al trabajo o tu lugar de estudio.
En cualquier caso, en plataformas como ivoox encontrarás un montón de alternativas para darle al play right now.
No tienen que ser libros de 2000 páginas ni grandes clásicos de la literatura universal: te vale un libro juvenil, o si nos apuras hasta una revista tipo Forbes, Squire o similar. Si lo haces desde una tablet o ebook conectada a internet, podrás buscar las palabras que no entiendas al instante.
Si llevas el teléfono siempre encima, ¿por qué no usarlo para aprender inglés en los tiempos muertos? Cambia alguna partida al Fortnite por unos ejercicios en una app tipo Duolingo o Busuu y con que le diez minutos al día (o cuatro paradas de metro) mejorarás tu inglés mientras pasas un buen rato.
No es ningún secreto que la inmersión lingüística es uno de los caminos más rápidos para aprender inglés. ¡Si lo piensas, tiene todo el sentido del mundo! Cuando llegas a un país nuevo, tienes que espabilar para comunicarte con tu entorno, y cada acción se convierte en un pequeño reto que superar: desde ir a comprar el pan hasta conversar sobre las inclemencias del tiempo con tus nuevos vecinos en el ascensor.
Si vienes a Australia, Canadá, Irlanda, Malta o Reino Unido, podrás estudiar y practicar inglés todo el día. Y además, si vienes con Dingoos, entrarás a formar parte de una gran familia llena de amigos y amigas con la que jamás te sentirás solo.
¡No te lo pienses más, empieza con estos pequeños consejos y ve dándole vueltas a la idea de saltar al otro lado del mundo! Nosotros te estaremos esperando con los brazos abiertos 🙂

La eterna pregunta: ¿es mejor estudiar en Australia o en Canadá? Cuando las dos opciones son excelentes no existe una única respuesta, existen tipos de personas y preferencias. ¡Ahí está la clave! Por eso, según cómo seas y lo que estés buscando, para ti será mejor una opción u otra.
Dar el paso de estudiar fuera es emocionante, pero también da un poco de vértigo. Y es totalmente normal. Si estás pensando en irte a Australia, Canadá, Dubái, Irlanda o Malta, probablemente tengas una mezcla de ilusión y dudas: qué país elegir, cuánto dinero necesitas, qué curso conviene, cómo encontrar trabajo o cómo adaptarte sin agobiarte. Por eso he preparado esta guía con consejos para estudiantes internacionales súper prácticos, explicados de forma clara y realista. La idea es que termines el artículo con una sensación muy concreta: “vale, ahora sí sé por dónde empezar”.
Elegir una buena academia de inglés puede marcar la diferencia entre “ir a clase” y realmente notar un cambio: hablar con más soltura, entender mejor series y conversaciones reales, ganar vocabulario útil y sentir que por fin avanzas.
Sandra Pascual, enfermera española en Australia, te cuenta en que consiste el proceso de convalidación de tu título de enfermería y cuál es el proceso paso a paso para ejercer en el país. ¿Te lo vas a perder?