Hay quienes prefieren alejarse de los lugares más turísticos, quienes buscan viajar con más calma y quienes organizan toda una escapada alrededor de un concierto, una ruta gastronómica, una actividad deportiva o unos días dedicados simplemente a desconectar.
En definitiva, muchas de las tendencias de viaje de 2026 tienen algo en común: ya no se trata tanto de viajar más, sino de elegir mejor cómo queremos hacerlo.
Seguro que alguna vez has llegado a ese lugar que llevabas meses queriendo conocer y te has encontrado con calles abarrotadas, colas interminables y decenas de personas intentando hacerse exactamente la misma foto. Por eso, uno de los cambios que se está haciendo más visible en la forma de viajar es la búsqueda de destinos algo más tranquilos.
Pueblos pequeños, zonas rurales, islas menos conocidas o ciudades secundarias pueden convertirse en alternativas muy interesantes frente a los lugares más visitados. Además de encontrar menos turistas, este tipo de destinos permiten conocer el entorno con mayor tranquilidad, dedicar más tiempo a cada lugar y acercarse un poco más a la vida cotidiana de quienes viven allí.
También está ganando importancia la posibilidad de viajar fuera de temporada alta. Dependiendo del destino, meses como mayo, junio, septiembre u octubre pueden ofrecer temperaturas agradables y una menor concentración de visitantes que julio o agosto.
Y esta forma de viajar no afecta únicamente al destino o a las fechas elegidas. También cambia la manera de organizar cada día. En lugar de llenar la agenda con actividades desde primera hora de la mañana hasta la noche, cada vez resulta más atractivo dejar tiempo para improvisar, descansar o descubrir lugares que no estaban previstos inicialmente.
Entre las tendencias de viaje más curiosas de 2026 se encuentran las llamadas glowcations, un concepto que hace referencia a las escapadas en las que el bienestar y el cuidado personal pasan a ocupar un lugar protagonista.
Spas, retiros de bienestar, tratamientos de belleza, actividades al aire libre, yoga o simplemente unos días destinados a descansar pueden convertirse en el principal motivo para elegir un destino. En estos casos, el viaje no se organiza únicamente pensando en qué lugares visitar, sino también en cómo queremos sentirnos durante la experiencia.
Aunque no todas las personas buscan este tipo de vacaciones, las glowcations reflejan algo más amplio: la tendencia a personalizar cada vez más nuestros viajes. En lugar de escoger primero un destino y decidir después qué hacer allí, muchas personas empiezan por pensar qué experiencia quieren vivir y buscan posteriormente el lugar que mejor encaje con ella.
La gastronomía, la música, el deporte, la naturaleza o incluso una afición muy concreta pueden ser suficientes para hacer las maletas. Cada vez resulta más habitual organizar un viaje alrededor de una experiencia específica en lugar de limitarse a visitar los principales puntos turísticos de una ciudad.
Un festival puede ser la excusa perfecta para conocer una capital europea, una competición deportiva puede llevarte a un país que nunca habías pensado visitar y una ruta gastronómica puede hacerte descubrir pequeñas localidades que probablemente no aparecerían en un itinerario tradicional.
Este tipo de viajes tienen además una ventaja: hacen que la experiencia sea mucho más personal. Cuando eliges un destino porque allí puedes disfrutar de algo que realmente te interesa, el viaje deja de ser una lista de monumentos que marcar como visitados y pasa a estar construido alrededor de tus propios gustos.
Al final, muchas veces los mejores recuerdos no salen de aquello que figuraba como “imprescindible” en una guía, sino de una actividad inesperada, una conversación con alguien que conociste durante el viaje o ese pequeño lugar que encontraste casi por casualidad.
Otra de las tendencias que está cambiando nuestra manera de viajar tiene que ver con la planificación. Hoy resulta mucho más habitual comparar opciones, leer opiniones, revisar condiciones de reserva y comprobar toda la documentación necesaria antes de contratar vuelos, alojamiento o actividades.
Esto cobra todavía más importancia cuando hablamos de viajes internacionales. Pasaporte, visados, requisitos de entrada, condiciones de cancelación, asistencia médica o posibles cambios de última hora son cuestiones que conviene revisar antes de salir de casa, especialmente si vas a pasar varias semanas fuera.
También puede ser recomendable valorar qué ocurriría si surge algún imprevisto durante la estancia. Una enfermedad, una cancelación o cualquier otro contratiempo puede complicar bastante un viaje, sobre todo cuando estamos a miles de kilómetros de casa.
Por eso, muchas personas prefieren viajar con cierta tranquilidad y contar con una cobertura que les ayude a afrontar posibles imprevistos. Entre las opciones disponibles está Staysure, que cuenta con distintas alternativas de seguro de viaje según las necesidades de cada viajero
Planificar, eso sí, no significa tener absolutamente todo bajo control. De hecho, preparar con antelación las cuestiones importantes puede ayudarte precisamente a viajar con más tranquilidad y dejar margen para improvisar una vez llegues al destino.
Si hubiera que resumir muchas de las tendencias de viaje de 2026 en una sola idea, probablemente sería esta: disfrutar más de cada experiencia sin necesidad de intentar verlo absolutamente todo.
No hace falta visitar cinco ciudades en una semana ni organizar cada jornada de principio a fin para sentir que has aprovechado un viaje. En ocasiones, pasar más tiempo en un mismo lugar permite conocerlo mucho mejor, descubrir barrios alejados de las zonas turísticas y entender cómo es realmente el día a día allí.
También ayuda a reducir esa sensación tan habitual de volver de vacaciones necesitando otras vacaciones. Un itinerario con algo más de margen permite descansar, cambiar de planes y disfrutar de los pequeños momentos que muchas veces terminan convirtiéndose en los mejores recuerdos.
Y esta filosofía no tiene por qué aplicarse únicamente a unas vacaciones de pocos días. Para algunas personas, viajar significa hacer una escapada; para otras, significa instalarse durante varios meses en otro país y convertir el viaje en una experiencia mucho más completa.
Pasar una temporada fuera permite descubrir un país de una forma muy diferente. Ya no se trata únicamente de conocer sus principales ciudades o visitar los lugares más famosos, sino de hacer la compra, moverte en transporte público, conocer gente nueva, crear tus propias rutinas y empezar a sentirte parte del lugar.
Por eso, estudiar o trabajar en otro país puede ser una forma muy especial de viajar. Además de mejorar un idioma o continuar tu formación, tienes la oportunidad de conocer una cultura desde dentro y vivir experiencias que difícilmente tendrías durante unas vacaciones convencionales.
Países como Australia, Canadá, Irlanda, Nueva Zelanda, Malta o Dubái reciben cada año a estudiantes internacionales que buscan precisamente eso: combinar formación, nuevas experiencias y, cuando su visado lo permite, la posibilidad de trabajar mientras viven en el extranjero.
Si tú también llevas tiempo pensando en dar el paso, en Dingoos podemos ayudarte a organizar tu experiencia de manera personalizada. Te acompañamos con la elección del destino y del curso, los trámites necesarios y las dudas que puedan surgir antes y durante tu aventura.

No hace falta organizar unas vacaciones de dos semanas ni recorrer miles de kilómetros para desconectar y disfrutar de la naturaleza en familia. De hecho, viajar dentro del país sigue teniendo un peso importante entre los residentes en España: según la Encuesta de Turismo de Residentes del INE, el 87 % de los viajes realizados en 2025 tuvo como destino principal el propio territorio nacional.
Viajar al extranjero para estudiar una temporada es una experiencia emocionante. Nuevos lugares, nuevas personas y muchísimas ganas de descubrir cada rincón del destino. Pero también hay momentos poco prácticos que casi todos los estudiantes internacionales viven alguna vez.
Desde el 2 de octubre, Australia aplica nuevas condiciones al visado de estudiante. Descubre qué cambia y cómo puede afectar a tu próxima solicitud.